Este imponente volcán tiene 3.776 metros de altura sobre el nivel del mar. Allí, girando sobre el propio eje, se admiran los volcanes Llaima, Villarrica, Quetrupillán, Osorno y el cerro Tronador; también los lagos Tromen, Quillén, Huechulafquen y Paimún.
El Lanín esta rodeado de valles, lagos y montañas, este paisaje indescriptible causa que el actual "turismo aventura" invadira este area, que se ubica a 60 kilómetros de Junín de los Andes.
Si se quiere se puede planificar el ascenso a este volcán durmiente, claro esta siempre con un guía, con el estado física apropiado, mayor de 14 años y con el equipo necesario.
Y el Lanin no es solo paisaje también hay una leyenda sobre este:
Cuenta la leyenda que, hace muchos años, vivía en la cumbre del volcán el dios Pillán, divinidad del mal, aunque deidad justa y defensora de la naturaleza.
Un día, los jóvenes de la tribu Huaiquimil estaban persiguiendo huemules --animales de cuya carne se alimentaban y con cuya piel se abrigaban. Sin darse cuenta llegaron a una gran altura, a pesar de saber que Pillán los estaba vigilando. El dios, al ver que mataban los animales, se puso furioso, desató una gran tormenta y el volcán empezó a arrojar lava, humo, llamas
y cenizas provocando terror en la población. Consultaron al brujo de la tribu, quien se recluyó varios días en una cueva y regresó con la solución: para aplacar la ira de Pillán era necesario sacrificar a Huilefun, hija menor del cacique, bella y simpática criatura adorada por todos. Debían arrojar su cuerpo a la hoguera del volcán.
La princesa debería ser conducida por el joven más valiente de la tribu y le tocó a Quechuán, a quien el brujo le dio las indicaciones pertinentes. Quechuán cargó entonces con la muchacha, llevándola hasta el lugar de la montaña donde los vientos soplaban con mayor intensidad; y según las instrucciones la abandonó allí.
Enseguida un cóndor, de ojos refulgentes se acercó con su vuelo majestuoso, tomando a la joven entre sus garras, para elevarse y luego arrojarla al centro del mismo cráter.
De repente densos nubarrones ocultaron el cielo y una espesa nevada cubrió la hoguera.
¿Atrayente, no?
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